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Revista MU

Santa Juana de los Mataderos

- Sergio Guillén

 

Esta obra describe algunos de los procedimientos del mundo de los negocios, las crisis periódicas del capitalismo y, en particular, el comportamiento de los hombres durante esos momentos. Refleja el interés por el tema de la benevolencia y la ayuda, ausentes en la sociedad burguesa. La crítica a esta sociedad se dirige a la condición alienada del individuo, que lo pone bajo una máscara manteniéndole en un simbólico anonimato. La benevolencia es una forma de extorsión con la que consigue disfrazar la lucha de clases. Se denotan dos ideas contrapuestas: obligación y egoísmo; una resignación por parte de la clase más baja a la necesidad de la violencia como única expresión “justa” de la necesaria solidaridad.

También Brecht sorprende al lector con una gran muestra de cinismo en el desenlace, desprendido de la contradicción de los mensajes y que queda subrayado por las alusiones bíblicas, que salen a flote sin dificultad. Juana Dark, teniente de los Negros Sombreros de Paja, es esa reencarnación de la mítica Juana de Arco que busca la libertad, pretende conseguir cierto respeto y aportar solidaridad a sus congéneres; pero, según avanza la acción, se hace evidente que la ayuda puede convertirse en perjuicio para los hombres. Sus personajes aparecen como mera encarnación de la angustia y donde sólo sirven de alfeñiques para un mundo bizarro, simplemente sin esperanzas.

Como la mayor parte de la producción brechtiana, Santa Juana de los Mataderos estaba fuertemente condicionada por los hechos históricos. Tras la quema de libros ante la ópera de Berlín y el asalto al Reichstag, el dramaturgo se convirtió en uno de los autores perseguidos por el régimen nazi, lo que forzó su salida de Alemania. En definitiva, una obra necesaria para entender una época, esa áspera mirada a tiempos que no están tan lejanos como parecen.


Teatre Lliure

Santa Juana de los Mataderos

 

“Gustó la obra, se aplaudió mucho: está muy bien terminada, según la tradición

del Lliure. Cada uno trabaja su acción sin fallos y entre todos forman este fresco

intemporal tratado por el director Rigola con sabiduría.”

-Eduardo Haro Teglen (El País)

 

“Un montaje multidisciplinar (palabra, vídeo, música en directo, coreografías,

acciones simultáneas..., político, nervioso, vivo, confuso, tumultuoso,

reivindicativo, mestizo, subyugante, muy bien dirigido y muy bien interpretado por

el amplio y joven elenco del Teatre Lliure.”

-Juan Ignacio García Garzón (ABC)

 

“Uno de los espectáculos que marcarán un punto y aparte de nuestra escena y

que se adhieren al mejor teatro contemporáneo que se desarrolla en las grandes

capitales teatrales.”

 -Santiago Fondevila (La Vanguardia)

 

“Una estupenda y personalísima adaptación, llena de ritmo y de intensidad en los

momentos más duros (...) muy respetuosa con la intención de Brecht y sus

palabras.”

-Begoña Barrena (El País)